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martes, 14 de julio de 2009

El PP niega las acusaciones de negligencia por la sentencia que obliga a pagar 480.000 euros

En su día, ante el inexistente desarrollo del Plan Urbano así como de instrumentos de planeamiento y con una acuciante necesidad de viviendas, un constructor vecino de Navia, optó por ir a unas negociaciones con el Ayuntamiento que supondrían la expropiación de una pequeña nave de carpintería y la urbanización de la hoy calle Venancio Martínez y la Travesía del Poste

Para la nave, el Sr. Gómez, presentó una solicitud de expropiación comprometiéndose al pago de sus costos. El acuerdo municipal prosperó y desalojado el inquilino, el Sr. Gómez presentó un recurso contencioso el cual dictaminó que efectivamente debería pagar al propietario de la nave, aunque en la forma debía corregirse el beneficiario. Aun está sin liquidar.

Para la construcción de las calles se firmaron dos convenios al detectarse que había una finca que había sido litigiosa y cuyo titular era otro propietario distinto al Sr. Gómez. Además los convenios, preveían un cambio de volúmenes, no un aumento de ellos y que los solares a que pertenecían estos volúmenes pasarían al Ayto, como mayor espacio libre y su 10 % para Patrimonio del Suelo. Al haber construido y no cumplir con su parte en el convenio porque no transfirió el suelo al Ayuntamiento, se le reclamó y después de mucho papeleo y reuniones lo recurrió. El tribunal resolvió que lo más justo era imputar parte del costo de la calle a la edificación del Pandin, en la que además del Sr. Gómez, estaba Jesús Martínez, Construcciones Baniela, Muñiz de La Caridad y Alfonso Navia. El Ayuntamiento escrupulosamente acató la sentencia y cumplió su parte por la que el Sr. Gómez cobró un 50 % del valor de la calle menos 4 millones de pesetas (24.000 €) que el Ayuntamiento retuvo hasta el cumplimiento de la sentencia.

Es así que el Sr. Gómez tenía como deudor al Ayuntamiento con 24.000 € y por contra él debía al Ayuntamiento los terrenos cuyo aprovechamiento de volumen trasladó al Pandin. El Sr. Gómez, primero ofreció terrenos para el convenio que no eran suyos como dije al principio y después, en las negociaciones que con él hubo, constan en expediente, llegó a ofrecer retales inservibles o el acceso a garajes bajo rasante como los que arrancan al lado del Bar la Isla. Esto ha sido la constante.

Ante tal despropósito, al pedir la ejecución de sentencia el Sr. Gómez tratamos de concluir todo aquel largo proceso de etapas judiciales para evitar nuevos pleitos en el tiempo así como enfrentamientos personales, algunas veces verbalmente violentos. Después de consultar a la asesoría externa, optamos por intentar un acercamiento entre abogados y los interesados, donde se pusiera cordura y sentido común a todo aquello. Con su abogado tuvimos contacto y aceptó la negociación que fue alargándose y posponiéndose.

Nuestro abogado nos dijo que no había plazo para presentar esa valoración con lo cual seguimos negociando, sin embargo, en ese entretiempo, llegó la firmeza de la ejecución en los términos propuestos por el Sr. Gómez porque cuando presentamos nuestra valoración el Tribunal sí nos hizo saber que había un plazo para ello. Nos sentimos engañados, y con todo el respeto y consciente del deber, el Sr. Bedia pidió audiencia el Sr. Presidente del Tribunal al que le expuso la situación con toda la veracidad. Le pidió que recurriera y que estudiaría el recurso.

No engañamos, no mentimos y, sobre todo, no hemos sido negligentes. Ser negligentes es cometer errores siendo conscientes de ello, hacerlo voluntariamente y eso es absolutamente falso. Hemos tratado de defender los intereses generales sin pisotear los individuales lo que ha sido insuficiente al encontrarnos que los plazos, a veces, se estrechan excesivamente rápido y que de ello se aprovechan las personas sin escrúpulos.

Lamentamos profundamente esta sentencia porque no supone reconocer los derechos que el Ayuntamiento de Navia tenía en ese pleito. No cabe duda que es una cantidad importante de dinero. Ahora bien, esconder con ello la errónea gestión económica del Ayuntamiento tampoco es algo que vamos a admitir. Dejamos el Ayuntamiento con superávit, con cifras positivas bastante superiores a la cuantía que representa esta sentencia y en un año de gestión lo han convertido en un desfase económico de casi 600.000 euros. ¿Eso también se debe a una sentencia que acaba de llegar ahora y que todavía se están haciendo trámites para pagarla? Además el Sr. Alcalde reconoce que las obras no corren peligro porque son otras administraciones quiénes las hacen. Entonces ¿qué han hecho como Ayuntamiento con ese superávit?

En definitiva que la situación económica para el Ayuntamiento se haga dura no da para imputarnos todos los males de la actual administración municipal, nos parece grotesco. Nosotros hemos dejado, como se suele decir, las arcas llenas para responder a los pagos de inversiones y servicios puntualmente, hemos dejado una de las menores deudas porcentuales en créditos de los Ayuntamientos con vida activa. Hemos dejado un Presupuesto ejecutable que resultaría ejemplar si no hubiera la voluntad de desvirtuarnos y solo la voluntad de cambio para buscar el desorden en el gasto y la organización.

Pero además, el comportamiento personal del Sr. Alcalde en todo este proceso ha sido lamentable. Siempre diciéndonos que no sería objeto de debate político porque los intereses municipales tenían que estar por encima de debates partidistas. Todavía el pasado miércoles, cuando se trató en el pleno el asunto, nos reunió a los portavoces antes para pedirnos que no hubiera debate para no trasladar una imagen de enfrentamiento. Sin embargo, se ha pasado todos estos días acusándonos en los medios de comunicación. Ese es el valor de su palabra. Ninguno.